
Así como en Argentina tenemos al Gauchito Gil y la Difunta Correa, en Méjico rinden homenaje a un curandero conocido como Niño Fidencio que surgió a principios del siglo XX y vivió en Espinazo, Nuevo León. Sus poderes de sanación lo hicieron famoso y su nombre se dio a conocer por todo el país aún después de su muerte, dando origen a un fenómeno cultural y religioso de gran magnitud.
Se dice que fue un santo, un curandero, que operaba con un vidrio en lugar de bisturí, que curaba a los locos, que hacía desaparecer la lepra, que extirpaba tumores, etc. Sea o no cierta la fama que adquirió en vida, la cuestión es que miles de personas se acercan durante todo el año al pueblo donde vivió y practican un ritual que ya se integró a la cultura popular del país.
A continuación les contamos la historia de Fidencio, el niño santo de Méjico...
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